15 preguntas que tenés que responder antes de lanzar tu tienda online

Anabel Gonzaléz6 min de lectura

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15 preguntas que tenés que responder antes de lanzar tu tienda online

Abrir una tienda online parece sencillo: elegís una plataforma, cargás algunos productos, configurás los pagos y publicás.

Pero muchas tiendas no se traban por la tecnología.

Se traban porque hay decisiones del negocio que todavía no estaban resueltas.

¿Cuánto margen deja cada producto? ¿Qué pasa si vendés algo sin stock? ¿Cómo vas a entregarlo? ¿Quién responde una consulta? ¿Qué ocurre cuando alguien quiere cambiar una compra?

Antes de preocuparte por colores, banners o tipografías, conviene responder algunas preguntas básicas.

Estas 15 preguntas te ayudan a detectar qué necesitás resolver antes de lanzar un ecommerce y qué cosas pueden definirse después.


1. ¿Qué vas a vender exactamente?

Parece obvio, pero no siempre lo es.

Una tienda puede tener:

  • productos físicos;
  • productos digitales;
  • servicios;
  • productos personalizados;
  • productos por encargo;
  • combos;
  • suscripciones;
  • ventas mayoristas y minoristas.

Cada modelo necesita una operación diferente.

Por ejemplo, vender una remera que tenés en stock no funciona igual que vender un mueble fabricado a pedido.

En el segundo caso probablemente tengas que contemplar:

  • tiempos de fabricación;
  • anticipos;
  • medidas;
  • variantes;
  • coordinación con el cliente;
  • fecha estimada de entrega.

Antes de crear el catálogo, definí qué tipo de venta ocurre realmente detrás de cada producto.


2. ¿Quién es tu cliente?

No alcanza con responder:

“Personas que quieran comprar mis productos”.

Cuanto más claro tengas quién compra, más fácil va a ser tomar decisiones.

Preguntate:

  • ¿Compra para uso personal o para revender?
  • ¿Compra por impulso o compara mucho?
  • ¿Necesita asesoramiento?
  • ¿Ya conoce el producto?
  • ¿Compra desde Instagram?
  • ¿Prefiere WhatsApp?
  • ¿Busca en Google?
  • ¿Compra desde el celular?
  • ¿Es un consumidor final o una empresa?

No necesitás construir un buyer persona de veinte páginas.

Necesitás entender cómo compra esa persona.


3. ¿Por qué alguien debería comprarte a vos?

Tener buenos productos no siempre alcanza.

Si vendés algo que también puede encontrarse en otras tiendas, el cliente va a comparar.

La diferencia puede estar en:

  • precio;
  • disponibilidad;
  • asesoramiento;
  • variedad;
  • velocidad de entrega;
  • calidad;
  • selección de productos;
  • financiación;
  • servicio posventa;
  • experiencia de compra.

Una propuesta de valor sencilla podría ser:

“Productos profesionales para el cuidado del cabello con asesoramiento para elegir el correcto.”

Eso comunica mucho más que:

“Vendemos productos de peluquería.”

La tienda debería dejar clara esa diferencia rápidamente.


4. ¿Cuánto margen te deja cada venta?

Esta pregunta debería resolverse antes de empezar a invertir en publicidad.

Supongamos que vendés un producto a $40.000.

Eso no significa que ganaste $40.000.

Podés tener:

  • costo del producto;
  • comisión del medio de pago;
  • packaging;
  • envío subsidiado;
  • impuestos;
  • descuentos;
  • costo de adquisición del cliente;
  • devoluciones;
  • costos operativos.

Entonces:

Precio de venta ≠ ganancia.

Necesitás conocer, al menos aproximadamente:

Precio de venta − costos variables = margen.

Esto también te ayuda a definir promociones.

Un 20% de descuento puede parecer atractivo para vender más, pero puede destruir el margen de un producto si nunca calculaste cuánto te quedaba realmente.


5. ¿Dónde está hoy la información de tus productos?

Si ya tenés un negocio funcionando, probablemente no estés empezando desde cero.

Tus productos pueden estar en:

  • Excel;
  • Google Sheets;
  • un ERP;
  • Tango;
  • PDFs;
  • listas de proveedores;
  • un catálogo;
  • WhatsApp;
  • Mercado Libre;
  • otro ecommerce.

Antes de cargar manualmente todo de nuevo, revisá qué información ya existe.

Necesitás identificar:

  • nombre;
  • SKU o código;
  • precio;
  • descripción;
  • categoría;
  • variantes;
  • stock;
  • imágenes.

Una buena migración debería aprovechar esa información en lugar de hacerte reconstruir todo desde cero.


6. ¿Cómo vas a administrar el stock?

Esta decisión es especialmente importante si también vendés en un local físico.

Supongamos que tenés una sola unidad de un producto.

A las 16:00 alguien la compra en el local.

Pero tu tienda online todavía muestra:

“Disponible”.

A las 16:10 otra persona la compra por internet.

Ahora tenés dos ventas y un solo producto.

Por eso necesitás decidir cuál va a ser tu fuente de stock.

Puede ser:

  • la tienda online;
  • el sistema del local;
  • un ERP;
  • una integración entre ambos.

Cuantos más canales de venta tengas, más importante se vuelve sincronizar esta información.


7. ¿Cómo vas a cobrar?

No todos los clientes quieren pagar de la misma manera.

Podés ofrecer:

  • tarjeta;
  • débito;
  • transferencia;
  • billeteras digitales;
  • efectivo;
  • pago al retirar.

Y algunos negocios necesitan modelos más complejos.

Por ejemplo:

  • seña + saldo;
  • pagos diferidos;
  • cuenta corriente;
  • condiciones especiales para mayoristas.

La pregunta no es solamente:

“¿Qué medio de pago voy a ofrecer?”

También es:

“¿Cómo cobra realmente mi negocio?”

Tu tienda debería reflejar esa realidad.


8. ¿Cómo va a recibir el cliente su compra?

Hay varias posibilidades.

Retiro en local

El cliente compra online y pasa a buscar su pedido.

Envío por correo

Usás un operador logístico para despachar.

Mensajería local

Ideal para determinadas zonas y entregas rápidas.

Envío propio

Tu negocio administra directamente la logística.

También podés combinar varias opciones.

Lo importante es definir desde el principio:

  • costo;
  • cobertura;
  • tiempos;
  • seguimiento;
  • quién prepara el pedido;
  • quién confirma el despacho.

El envío no empieza cuando llega el repartidor.

Empieza desde el momento en que recibís la orden.


9. ¿Qué pasa después de que alguien compra?

Pensá el recorrido completo.

El cliente realiza el pedido.

¿Qué ocurre después?

Por ejemplo:

  1. entra el pedido;
  2. se confirma el pago;
  3. se descuenta el stock;
  4. alguien prepara los productos;
  5. se genera el envío;
  6. el cliente recibe una notificación;
  7. el pedido se entrega;
  8. se registra la venta.

Si alguno de esos pasos depende de recordar manualmente qué había que hacer, tenés un posible punto de error.

Una buena tienda no debería limitarse a recibir pedidos.

También debería ayudarte a gestionarlos.


10. ¿Qué preguntas te hacen siempre tus clientes?

Revisá tus conversaciones de WhatsApp o Instagram.

Probablemente aparezcan una y otra vez preguntas como:

“¿Tenés stock?”
“¿Cuánto sale?”
“¿Hacés envíos?”
“¿Aceptás transferencia?”
“¿Está en otro color?”
“¿Cuánto tarda?”

Esas preguntas son información.

Te dicen qué datos deberían aparecer claramente en tu tienda.

Una buena experiencia de compra reduce consultas repetitivas sin eliminar la posibilidad de hablar con una persona cuando realmente hace falta.


11. ¿Qué tareas querés seguir haciendo manualmente?

Automatizar todo tampoco debería ser el objetivo.

Hay tareas donde la intervención humana aporta valor.

Por ejemplo:

  • asesoramiento complejo;
  • negociación mayorista;
  • productos personalizados;
  • reclamos;
  • clientes importantes;
  • recomendaciones especializadas.

En cambio, probablemente no necesites que una persona responda cien veces por semana:

“Sí, tenemos stock.”

Separá las tareas en dos grupos.

Tareas que agregan valor

Mantené la intervención humana.

Tareas repetitivas

Intentá automatizarlas.

La tecnología funciona mejor cuando libera tiempo para las primeras.


12. ¿Cómo vas a conseguir las primeras visitas?

Publicar la tienda no hace aparecer compradores automáticamente.

Necesitás una estrategia de adquisición.

Puede incluir:

  • Instagram;
  • TikTok;
  • WhatsApp;
  • Google;
  • SEO;
  • clientes del local;
  • email;
  • influencers;
  • recomendaciones;
  • alianzas;
  • publicidad.

Si ya tenés clientes, empezá por ellos.

Podés avisar:

“Ahora también podés comprar directamente desde nuestra tienda.”

Es mucho más fácil conseguir la primera venta de alguien que ya conoce tu negocio que esperar que un desconocido encuentre tu web mágicamente.


13. ¿Por qué alguien volvería a comprar?

La primera venta cuesta.

La segunda suele ser más fácil.

Por eso no pienses únicamente en adquisición.

Pensá también en:

  • recompra;
  • seguimiento;
  • atención posventa;
  • recordatorios;
  • novedades;
  • productos complementarios;
  • beneficios para clientes frecuentes.

También necesitás conservar información útil del cliente.

Si cada venta vuelve a empezar desde cero, estás perdiendo parte del valor del canal digital.


14. ¿Qué vas a medir?

No necesitás empezar con un dashboard enorme.

Pero sí deberías conocer algunos números básicos.

Visitas

¿Cuántas personas entraron?

Conversión

¿Cuántas terminaron comprando?

Ticket promedio

¿Cuánto gasta en promedio cada cliente?

Productos vendidos

¿Qué se vende realmente?

Abandono

¿Dónde se van los usuarios?

Clientes recurrentes

¿Cuántos vuelven?

Incluso una tienda con pocas ventas puede aprender muchísimo observando estas métricas.


15. ¿Qué problema querés resolver al abrir la tienda?

Esta es probablemente la pregunta más importante.

¿Por qué querés vender online?

Puede ser porque:

  • recibís demasiados pedidos por WhatsApp;
  • querés vender fuera de tu zona;
  • querés abrir otro canal;
  • necesitás organizar el stock;
  • querés dejar de enviar listas de precios;
  • querés vender cuando el local está cerrado;
  • necesitás automatizar cobros;
  • querés depender menos de Instagram;
  • querés profesionalizar el negocio.

La respuesta debería determinar qué plataforma necesitás.

Porque no todos los negocios tienen el mismo problema.


No necesitás tener las 15 respuestas perfectas

La idea de este checklist no es retrasar el lanzamiento.

Es exactamente lo contrario.

Te permite diferenciar entre lo que realmente necesitás resolver antes de vender y lo que puede mejorarse después.

Necesitás definir antes de lanzar

Como mínimo:

  • qué vendés;
  • cuánto cuesta;
  • cuánto stock tenés;
  • cómo cobrás;
  • cómo entregás;
  • cómo recibís el pedido.

Podés mejorar después

Por ejemplo:

  • automatizaciones avanzadas;
  • campañas;
  • SEO;
  • fidelización;
  • integraciones especiales;
  • analítica más profunda.

Una tienda puede empezar sencilla.

Lo importante es que pueda completar una venta correctamente desde el primer día.


Si ya tenés un negocio, probablemente tengas muchas respuestas

Un comerciante que vende hace años ya resolvió buena parte de estas preguntas.

Sabe qué productos vende.

Conoce sus proveedores.

Tiene precios.

Tiene clientes.

Sabe cómo cobrar.

Sabe cómo entregar.

El desafío no es inventar un negocio nuevo.

Es llevar esa información al canal digital sin perder todo lo que ya funciona.

Por eso, antes de cargar cientos de productos manualmente o cambiar todo tu sistema, conviene revisar qué datos y procesos ya existen.

Planillas, listas, catálogos y sistemas de gestión pueden ser el punto de partida.


¿Dónde entra Orbitienda?

Orbitienda está pensada para reducir justamente esa distancia entre “ya tengo un negocio” y “ahora también puedo administrarlo y vender online”.

En lugar de pensar solamente en una página web, el objetivo es organizar en un mismo entorno las partes necesarias para vender:

  • productos;
  • inventario;
  • pedidos;
  • clientes;
  • pagos;
  • entregas;
  • tienda online.

Y cuando el negocio ya utiliza listas, archivos, planillas u otros sistemas, la idea es aprovechar esa información en lugar de obligarlo a empezar otra vez desde cero.

La inteligencia artificial puede ayudar a interpretar y organizar parte de esos datos, mientras el comerciante mantiene el control de las decisiones de su negocio.


Tu primera tienda no necesita ser perfecta

Necesita funcionar.

Necesita permitir que alguien:

  1. encuentre un producto;
  2. entienda qué está comprando;
  3. conozca el precio;
  4. pueda pagarlo;
  5. pueda recibirlo;
  6. tenga confianza suficiente para completar la compra.

Todo lo demás puede evolucionar después.

Antes de lanzar, respondé estas 15 preguntas.

No para complicar el proyecto.

Sino para asegurarte de que cuando llegue tu primera venta, tu negocio esté preparado para recibirla.

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