Cuál es el margen mínimo que necesitás para que tu ecommerce sea rentable
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Hay un número que todo ecommerce debería conocer antes de fijar cualquier precio — y que la mayoría nunca calcula. No es el margen que te gustaría tener. Es el margen mínimo por debajo del cual el negocio no puede cubrir sus costos operativos, no puede crecer y no puede sobrevivir una temporada baja sin entrar en pérdida.
Ese número se llama margen mínimo viable — y calcularlo una sola vez cambia la forma en que tomás todas las decisiones de precio.
Un margen que cubre el costo del producto y deja algo de ganancia bruta no es necesariamente un margen viable para el negocio. Para que un ecommerce sea sostenible, el margen neto de cada venta tiene que cubrir cuatro cosas simultáneamente: los costos variables de esa venta, los costos fijos proporcionales del negocio, el costo de adquisición del cliente y un excedente real de ganancia que permita reinvertir y crecer.
Si el margen cubre las tres primeras pero no la cuarta, el negocio opera sin pérdida pero tampoco progresa. Si no cubre alguna de las primeras tres, el negocio pierde dinero aunque parezca que vende bien.
El proceso tiene cuatro pasos y requiere datos que cualquier ecommerce con algunas semanas de operación ya tiene disponibles.
Paso 1 — Calculá tus costos fijos mensuales. Todo lo que pagás independientemente de cuánto vendas: la plataforma de ecommerce, las herramientas de email marketing, el dominio, el packaging base, las horas propias valorizadas. Sumalo todo. Ese es tu piso mensual de costos fijos.
Paso 2 — Calculá tus costos variables por venta. Todo lo que varía con cada transacción: costo del producto, envío, comisión de plataforma de pagos, comisión del marketplace si aplica. Ese número te da el costo variable unitario promedio.
Paso 3 — Calculá tu CAC. Dividí el gasto total en publicidad y adquisición del último mes por el número de ventas generadas. Ese es tu costo de adquisición por cliente. Si no hacés publicidad paga, igualmente hay un costo de adquisición — en tiempo y en herramientas de contenido.
Paso 4 — Definí cuántas ventas necesitás hacer por mes. Con esa proyección podés distribuir los costos fijos por venta y sumar todo: costo del producto + envío + comisión + CAC + costos fijos prorrateados = costo total por venta. El precio mínimo viable es ese número. El margen mínimo viable es la diferencia entre ese precio y tu precio de venta actual.
Si tu margen actual está por encima del mínimo viable con holgura — más de 10 puntos porcentuales — el negocio tiene espacio para invertir en crecimiento, absorber variaciones de costo o competir con descuentos puntuales sin comprometer la operación.
Si está apenas por encima del mínimo viable — menos de 5 puntos — cualquier aumento de costo, cualquier mes con menos ventas o cualquier descuento puntual puede llevar el negocio a pérdida. Eso no es estabilidad — es fragilidad operativa.
Si está por debajo del mínimo viable, el negocio está perdiendo dinero en cada venta aunque los ingresos parezcan positivos. Cuanto más vende, más pierde. Y ese problema no se resuelve con más volumen — se resuelve ajustando precios, reduciendo costos o cambiando el mix de productos.
No existe un margen ideal universal porque depende del nicho, el canal de venta y el modelo de negocio. Pero hay rangos de referencia que permiten evaluar si estás dentro de parámetros razonables.
Para ecommerce de productos físicos con venta directa al consumidor, un margen neto saludable está entre el 20 y el 35%. Por debajo del 15% el negocio es muy vulnerable a cualquier variación de costos — y en Argentina, donde los costos de insumos, logística e inflación cambian con frecuencia, esa vulnerabilidad se convierte en un riesgo real de viabilidad.
Para productos artesanales o de fabricación propia, el margen puede y debe ser más alto — entre el 40 y el 60% — porque el costo de producción incluye tiempo propio que hay que valorizar correctamente.
Conocer tu margen mínimo viable cambia la forma en que evaluás cada decisión de negocio. Antes de hacer un descuento, sabés si el margen resultante sigue siendo viable. Antes de absorber un aumento de costos, sabés cuánto espacio tenés antes de llegar al límite. Antes de lanzar un nuevo producto, sabés si su estructura de costos permite un precio que el mercado acepte y que el negocio necesita.
Sin ese número, cada decisión de precio es una intuición. Con él, es una decisión informada.